Americano vs Mexicano
Se confunden continuamente, y con razón: se puntúan exactamente igual. Cada partido se juega a un número fijo de puntos, cada punto va a tu total personal y gana quien más sume al final. Si solo miras el marcador, no hay forma de distinguirlos.
En qué son iguales
La puntuación. En los dos, cada partido se juega a un total fijo (16, 21, 24 o 32 puntos; 24 por defecto) y los marcadores de las dos parejas siempre suman ese total. Apuntas los puntos de una pareja y los de la otra se rellenan solos.
Los totales personales. En los dos se puntúa de forma individual, no por parejas. Los dos jugadores de una pareja se llevan todos los puntos de la pareja: si tu compañero y tú hacéis 13 puntos, cada uno suma 13.
Cómo se gana. Los dos ordenan por total de puntos hechos, luego por partidos ganados y, por último, por nombre. Los puntos recibidos quedan registrados, pero nunca restan.
Los descansos. Si no sois múltiplo de cuatro, los dos reparten los descansos igual: descansa quien menos haya descansado, y a lo largo de la quedada nadie descansa más de una vez por encima de otro.
La única diferencia de verdad
Está en cómo se hacen los cruces de la siguiente ronda, y ahí son casi opuestos.
El Americano no tiene en cuenta los resultados para nada. Monta cada ronda a partir del historial: lo primero es que nunca repitas compañero dos rondas seguidas; después, que juegues con gente con la que todavía no has jugado; y por último, que también cambien los rivales. El primero y el último tienen las mismas papeletas de coincidir en pista. El número de pista no significa nada.
El Mexicano va totalmente según los resultados. Después de cada ronda se ordena a todos por puntos totales y esa clasificación se corta en grupos de cuatro: los cuatro primeros a la pista 1, los cuatro siguientes a la pista 2. Dentro de cada pista, el primero juega con el cuarto contra el segundo y el tercero, una regla que busca igualar el partido juntando al que mejor va con el que peor va.
Qué cambia en la práctica
En el Americano la quedada es plana, en el buen sentido: todo el mundo va rotando, nadie se queda anclado en ningún sitio y a menudo no sabes quién va ganando hasta ver la clasificación final. Es el más social de los dos.
En el Mexicano la quedada va tomando forma. La pista 1 se convierte en el sitio donde todos quieren estar, el grupo se va separando y la pista donde juegas le dice a todo el mundo cómo vas. Es el más competitivo de los dos.
Hay una consecuencia que pilla a mucha gente por sorpresa: como en el Mexicano las parejas las marca la clasificación, puedes repetir compañero dos rondas seguidas si la clasificación apenas se mueve. El Americano no lo hace nunca, salvo que seáis solo cuatro en una pista, donde no hay otra opción.
Y otra que tranquiliza: en el Mexicano los puntos valen lo mismo en todas las pistas. Un buen marcador en la pista 3 cuenta exactamente igual que uno en la pista 1, así que nadie queda descolgado por haber empezado abajo.
Entonces, ¿cuál?
Quieres la quedada más amistosa e igualada
Juega al Americano →Los compañeros rotan por diseño y los resultados nunca dejan a nadie arrinconado en los cruces.
Quieres emoción y ver quién está arriba
Juega al Mexicano →La clasificación hace los cruces, así que en cada ronda hay algo en juego.